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Los Mayas, que nos muestran un camino para asumir la vida y tomar las decisiones de manera consciente.
Ellos vivieron sin fronteras, ni límites, ni propiedades, sólo buscando el bien común. Desaparecieron misteriosamente en el año 830 D.C, de una manera aún no explicada científicamente, en el climax de su civilización. No pretendieron tener las respuestas de todas las preguntas del mundo. Sólo quisieron vivir en sincronía con la naturaleza y con la mente abierta al cosmos.
Con la primera profecía, nos hacen conscientes de que no somos ruedas sueltas en el universo, que éste tiene ritmos que comienzan y terminan.Con la segunda profecía nos entregan un espejo para reflejar nuestras relaciones, la que tenemos con nosotros mismos y la que tenemos con los demás. En la tercera profecía lo que debemos analizar es nuestra relación como individuos y como especie con el planeta donde vivimos.
Acompañenos a unir los elementos que normalmente vemos sueltos, para convertirlos en una fuerza generadora de consciencia, abundancia y prosperidad.
En la primera profecía los Mayas afirman, que el universo tiene ciclos, períodos de tiempo que comienzan y terminan, como el día y la noche. Que nos encontramos actualmente al final de un ciclo, en un período de transformación, llamado el Tiempo del No-tiempo, que terminará el sábado 22 de diciembre del año 2012 y cambiará por completo al planeta y a la humanidad. Afirman que el sistema solar se desplaza en una elipse que lo aleja y lo acerca al centro de la galaxia, de donde recibe cada 5.125 años un rayo sincronizador. Es como el latir lumínico del corazón de la galaxia, palpita para sincronizar todos los seres vivos del universo y aumentar períodicamente su nivel de vibración, conduciéndolos a una mayor armonía.
Predicen que el miércoles 11 de agosto de 1999, la luna eclipsará al sol y los planetas del sistema solar se alinearán para reflejar la energía hacia la tierra, acelerando fuertemente todo el proceso de transformación.
En la Segunda profecía nos dicen que al aumentar la frecuencia de vibración del planeta, su latido, nuestras células que también vibran permanentemente, tratan de sincronizarse armónicamente con el nuevo ritmo de vibración.Las células tratan de balancearse con el planeta produciendo enormes cambios en el comportamiento. El hombre se enfrentará a sus miedos, a sus angustias, a lo que lo hace sufrir, a lo que no lo deja ser feliz, a todas sus vibraciones bajas, para sanarlas y poder así vibrar más alto con el planeta y con el universo. El miedo, el odio, la agresión, la intolerancia produce vibraciones bajas. El amor, la paz, la comprensión, el respeto por todo lo que existe, producen vibraciones altas. El comportamiento del hombre puede disminuir o aumentar su energía interna. A menor energía interna más depresión y oscuridad. A mayor energía interna más paz y felicidad.La verificación de los resultados de su comportamiento ante cualquier hecho, permiten saber si la actuación sirvió para aumentar o disminuir su energía interna.
Ellos vivieron sin fronteras, ni límites, ni propiedades, sólo buscando el bien común. Desaparecieron misteriosamente en el año 830 D.C, de una manera aún no explicada científicamente, en el climax de su civilización. No pretendieron tener las respuestas de todas las preguntas del mundo. Sólo quisieron vivir en sincronía con la naturaleza y con la mente abierta al cosmos.
Con la primera profecía, nos hacen conscientes de que no somos ruedas sueltas en el universo, que éste tiene ritmos que comienzan y terminan.Con la segunda profecía nos entregan un espejo para reflejar nuestras relaciones, la que tenemos con nosotros mismos y la que tenemos con los demás. En la tercera profecía lo que debemos analizar es nuestra relación como individuos y como especie con el planeta donde vivimos.
Acompañenos a unir los elementos que normalmente vemos sueltos, para convertirlos en una fuerza generadora de consciencia, abundancia y prosperidad.
En la primera profecía los Mayas afirman, que el universo tiene ciclos, períodos de tiempo que comienzan y terminan, como el día y la noche. Que nos encontramos actualmente al final de un ciclo, en un período de transformación, llamado el Tiempo del No-tiempo, que terminará el sábado 22 de diciembre del año 2012 y cambiará por completo al planeta y a la humanidad. Afirman que el sistema solar se desplaza en una elipse que lo aleja y lo acerca al centro de la galaxia, de donde recibe cada 5.125 años un rayo sincronizador. Es como el latir lumínico del corazón de la galaxia, palpita para sincronizar todos los seres vivos del universo y aumentar períodicamente su nivel de vibración, conduciéndolos a una mayor armonía.
Predicen que el miércoles 11 de agosto de 1999, la luna eclipsará al sol y los planetas del sistema solar se alinearán para reflejar la energía hacia la tierra, acelerando fuertemente todo el proceso de transformación.
En la Segunda profecía nos dicen que al aumentar la frecuencia de vibración del planeta, su latido, nuestras células que también vibran permanentemente, tratan de sincronizarse armónicamente con el nuevo ritmo de vibración.Las células tratan de balancearse con el planeta produciendo enormes cambios en el comportamiento. El hombre se enfrentará a sus miedos, a sus angustias, a lo que lo hace sufrir, a lo que no lo deja ser feliz, a todas sus vibraciones bajas, para sanarlas y poder así vibrar más alto con el planeta y con el universo. El miedo, el odio, la agresión, la intolerancia produce vibraciones bajas. El amor, la paz, la comprensión, el respeto por todo lo que existe, producen vibraciones altas. El comportamiento del hombre puede disminuir o aumentar su energía interna. A menor energía interna más depresión y oscuridad. A mayor energía interna más paz y felicidad.La verificación de los resultados de su comportamiento ante cualquier hecho, permiten saber si la actuación sirvió para aumentar o disminuir su energía interna.
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